
Hoy leía por la mañana un artículo, en una de esas revista de moda que no recuerdo el nombre, acerca de Carlos Saura (Huesca, 1932) un director y guionista de cine español reconocido, el artículo hacía énfasis en su nueva pelí y de su constante admiración por las mujeres en los diversos filmes que ha producido.
He de decir que me llamó mucho la atención un comentario que hacía el propio Carlos (ante todo la confianza) acerca de un signo de los tiempos, hacía alusión que antes las mujeres pasaban horas arreglandose (hoy no es muy diferente) pero la diferencia no radica en eso sino en la reacción del público masculino, cito las palabras de Saura:
” Si veiamos a una mujer bella por la calle, nos quedábamos mirando como si fuera de otro planeta, de tanta hambruna que pasábamos. Ahora los chavales no las aprecian así porque el estereotipo de la mujer idealizada e inaccesible no es tan radical, pero quizá ha perdido algo de romanticismo. Las cosas son así. Es el signo de los tiempos.”
En mi lectura las tripas se me movieron, creo que re leí el párrafo varias veces, lo descompuse en mil, por mi cabeza pasaban comentarios, quejas, de hombre y mujeres, de relaciones, de roles, de todo… por un momento no entendía todo lo que se maquinaba dentro de mí (como usualmente me sucede) pero algo si sé, y es que ahora lo plasmo en letras, a ver que sucede.
La primera idea a descomponer es la hambruna que Saura menciona, esa hambruna que hoy no pasan la mayoría, o muchos, no me atrevo a dar datos que no conozco, pero bueno haciendo una comparación a simple vista, hoy no hay hambruna de poder estar con una mujer, una chica, como lo deseen ver. ¿Será acaso la mayor proporción de mujeres ante la población masculina? ¿Será que hoy en día estamos más acostumbrados a emparejarnos repetidas veces antes del casamiento? ¿Frente un gran banquete soquete el que no come?
Segunda idea a descomponer, antes un estereotipo de la mujer (creería yo arreglada o no arreglada, simplemente mujer) como inaccesible, idealizada, romántica, épica, clásica, ¿aterrador? No lo sé, pero que ahora es diferente sí, ¿por qué? Los hechos históricos de género, la vida light, mayor interacción entre hombres y mujeres, multifactores.
Tercera idea, La pérdida del romanticismo, ¿Bueno o malo? simplemente como Saura dice: “Las cosas son así”, pero ¿De qué lado se perdió el romanticismo?, ¿Se perdió o lo matamos?, Las pelís y los cuentos insisten en el amor ese de mariposas en la panza, flores en la entrada, cena con velas, paseos por la playa, el principe sobre el caballo, entonces queda en la pantalla y en las páginas de los cuentos sin pasar al sub consciente de los hombre y mujeres que ven y leen esas historias, porque en la TV siguen pasando el sin fin de pelís que al final llevan al romanticismo de una u otra manera ¿Será como para no olvidarnos de algo? o como reclamo de lo que se desea.
Y claro el declarar las cosas son así, que fuerte, lo sentí como un “ni modo”, una forma de acomodarse, ¿Será eso lo que verdaderamente haremos? Acomodarnos, resignarnos a la falta de romanticismo o a la pérdida de la ilusión. Considero esto un poco más allá del tema de la relación hombre-mujer, creo que ese es un punto, pero en realidad puede verse en más aspectos del cotidiano vivir, las personas corren de un lado a otro, sin dejarse maravillar por la vida, por lo simple, por lo hermoso, somos prácticos, lights, así “suave”. Y dónde se quedo escondido ese galanteo, con la vida, con la pareja, los detalles, los amores, estoy en contra de las mariposas en la panza, pero por el simple hecho que por qué no mejor libélulas ;) En fin…
A la cabeza me surgió entonces la pregunta: ¿Qué queremos en las relaciones? Queremos al galán, al principe azul, a la princesa encantada, a la mujer soñada. O como bien dicen por allí, “Una dama en la calle, una fiera en la cama”, otro, peor a mi parecer, incluye una intermedia en la casa… El galán realmente es galán, o es un sapo en traje de principe… No, en realidad, en personas de carne y hueso, que hacemos, ¿Seguimos lo que idealizamos o nos acomodamos a lo que tenemos? ¿Vivimos por vivir o elejimos en la vida?
Los hombres se cansan de ser galantes y ahora prefieren esperar, pero cuando son atacados se quejan. Las mujeres desean ser conquistadas pero como los hombres no llegan conquistan ellas. ¿Sobrevivencia? Ahora ¿por la liberación ya no hay “hambruna” pero eso ha arruinado el deseo, o por la falta de deseo ahora ya no hay hambruna?
¿Dejamos de soñar por elección o por obligación? ¿Somos víctimas de nuestras acciones o simples peones en el tablero? Cuando lo tenemos todo es demasiado, si no tenemos nada estamos mal, el tener a una pareja ya no es suficiente, buscamos otros horizontes, queremos siempre más, el instinto de saciedad se ha perdido. Eso me recordó la pelí “La mujer invisible” en la cual al inicio la pareja del protagonista lo deja por llevar una vida “demasiado perfecta”… ¿Y entonces? La tendencia al caos se repite, por tanto, ¿Somos la especie superior aquella que busca la preservación? o ¿Somos los pequeños individuos sin rumbo buscando arriesgarnos y encontrar en los límites las respuestas que en equilibrio creemos no encontrar?
Ayyyy de aquellos tiempos en que te enamorabas de alguien, soñabas con esa persona, el proceso de enamoramiento y conquista era de ambos lados, cada quien a su manera, el amor flotando en el aire, el nerviosismo del roce de manos, del intercambio de miradas, la misma mirada que podía seducir y desnudar el cuerpo, era la misma que podía llenar de seguridad y ternura hasta el último cabello del otro, y morir en un suspiro donde hasta el último aliento dijera el nombre del ser amado.
O uuuuy de esos tiempos, donde la búsqueda insaciable de placer hacía que las experiencias fueran diversas e intensas, se vivía al máximo cada día, sin desperdiciar la oportunidad, no hay remordimientos, tampoco ataduras, el límite era la propia mente y está a disposición del ser, no era nada. Y entre aventura y aventura se aprendía a soñar.
¿Dos realidades? ¿Romanticismo vs Realidad? o la realidad romántica está según este autor infravalorada. No lo sé. Existen ocasiones que no nos entiendo (como claro es normal) no estamos contentos con casí nada o simplemente buscamos la falta de coherencia entre mis deseos y mis acciones.
Pequeños seres incoherentes y saltarines, viviendo en mundos diversos, tratando de encontrarse y encontrar, sin saber que buscan y cuando está al frente no lo saben notar.